La
teoría de la división del poder
Reconocida también bajo la denominación de principio de separación
de poderes, se trata de una teoría propia del Estado moderno, que fue
construida por los filósofos de la ilustración con la intención
de limitar el poder del gobernante, bajo la suposición de que el poder
por naturaleza tiende a desbordarse y por consiguiente se requiere ponerle
diques para que no lesione los derechos de los individuos. El máximo
exponente de dicho principio es Montesquieu, quien a partir de los aportes
de John Locke logró construir ese modelo de distribución del
poder político, de modo tal que existan órganos especializados
para el cumplimiento de las tres principales funciones del Estado: Legislar,
Juzgar, Administrar, y a la vez se ejerza por ellos un control reciproco.
Veamos las consideraciones de Montesquieu que sirven de justificación
al principio estudiado:
"Cuando el poder legislativo y el poder ejecutivo se reúnen en
la misma persona o el mismo cuerpo, no hay libertad; falta la confianza, porque
puede tenerse que el monarca o el senado hagan leyes tiránicas y las
ejecuten ellos mismos tiránicamente. No hay libertad si el poder de
juzgar no esta bien deslindado del poder legislativo y del poder ejecutivo.
Si no está separado del poder legislativo, se podría disponer
arbitrariamente de la libertad y la vida de los ciudadanos; como que el juez
sería legislador. Si no está separado del poder ejecutivo, el
juez podría tener la fuerza de un opresor. Todo se habría perdido
si el mismo hombre, la misma corporación de próceres, la misma
asamblea del pueblo ejerciera los tres poderes: el de dictar las leyes, el
de ejecutar las resoluciones publicas y el de juzgar los delitos o los pleitos
entre particulares"1
1Citado por Norberto Bobbio en su obra Las teorías de las formas de gobierno en la historia del pensamiento político. Fondo de Cultura Económica. 1997, p. 136.
Aspectos
teóricos generales
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