Variacion fenotípica

Existen varias causas de la variación fenotípica. Diferentes fenotipos pueden corresponder a diferentes genotipos; caso en el cual el polimorfismo fenotípico es el resultado del polimorfismo genotípico. Pero hay casos donde un solo genotipo puede expresar diferentes fenotipos; fenómeno conocido como plasticidad fenotípica.

En otras ocasiones las diferencias fenotípicas no tienen origen genético, como pueden ser muchas de las variaciones morfológica, fisiológica o de comportamiento. Muchas de las variantes que se conservan durante todo el ciclo de vida de un organismo pueden deberse a causas ambientales experimentadas muy temprano en el desarrollo; incluso, antes del nacimiento.

Una gran fuente no-genética de variación fenotípica es causada por las diferencias en las madres. La calidad del cuidado maternal, la calidad y composición de los huevos, la condición fisiológica de la madre mientras transporta los embriones o los huevos afectan la estructura fenotípica de la descendencia. Tales causas de variación se denominan efectos maternos.

Como conclusión podemos afirmar que la variación fenotípica surge de fuentes ambientales y genéticas. Pero ¿Cómo saber si la variación fenotípica es, al menos en parte, debida a la variación genética?

Si sospechamos que la variación observada es causada por polimorfismos en genes únicos, podemos hacer cruces y retrocruces para observar si la progenie presenta proporciones mendelianas de las variantes fenotípicas. En estos casos concluimos que el fenotipo en cuestión está controlado por un sistema genético simple.

Pero la mayoría de los casos el fenotipo es la resultado de la interacción de efectos ambientales y la expresión de muchos genes. En estos casos los parientes deben ser mucho más semejantes entre sí que con personas no relacionadas. Estadísticamente se puede buscar una correlación entre el fenotipo promedio de la descendencia y el de sus padres o una mayor semejanza entre hermanos que entre individuos no emparentados. La correlación se llama heredabilidad y su valor indica el efecto medio de los genes en la variación fenotípica. Los efectos maternos pueden oscurecer el cálculo de la heredabilidad, pero si la correlación se hace entre el fenotipo de la descendencia y el de los padres machos, se excluye el efecto materno y el valor de la correlación se puede tomar como evidencia de variación genética asociada al fenotipo en cuestión. También se pueden reducir experimentalmente los efectos maternos distribuyendo aleatoriamente los huevos, semillas o eclosiones de diferentes padres dentro de las cámaras de incubación y crecimiento o en el jardín. Los estadísticos conocen de diseños aún más complejos que aseguran que los descendientes no crezcan en ambientes correlacionados. También es posible crecer en el ambiente homogéneo de laboratorio la descendencia de padres fenotípicamente diferentes. Como en el ambiente de laboratorio casi se elimina la variación ambiental, es muy probable que las diferencias permanentes tengan bases genéticas. Cuando no sea posible manipular experimentalmente los padres y sus descendientes, las técnicas de morfometría geométrica son una herramienta útil para estudiar la variación de la conformación morfológica que se puede atribuir a causas genéticas.

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