COMUNICACION PARAVERBAL

Para todos es claro que en la comunicación juega un papel decisivo la entonación o matices de voz que acompañan a las palabras, tanto que muchas veces el modo en que algo se dice es lo que se dice. Es decir algunas señales vocales comunican diversos mensajes. Por ello es fundamental que los hablantes tengan la habilidad de interpretar y producir están señales con el fin de tener una comunicación más efectiva.


El paralenguaje, como también se le llama a los matices vocales, hace referencia a la manera en que se dice una cosa imprimiendo variaciones en el uso de la voz; por ejemplo, un cambio en la altura tonal hacia el agudo al final de la frase, corresponde a la entonación de una pregunta, de la misma manera que un descenso tonal implica la conclusión del mensaje. También podemos variar nuestra voz con la intención de transmitir mensajes diferentes aunque las palabras sean las mismas. Reflexionemos sobre el distinto efecto que causaría en un interlocutor la siguiente frase según el énfasis puesto en una u otra palabra:


YO quiero pan.
Yo QUIERO pan.
Yo quiero PAN.

Las señales vocales ejercen una gran influencia sobre la percepción del oyente; permiten al emisor expresar un mensaje más vivo, más subjetivo según la situación comunicativa. Permiten al receptor captar algo más de lo que se expresa con palabras, e incluso descifrar más claramente el contenido emocional del mensaje.

La entonación que utiliza una persona permite identificar a expertos en el tema, el sexo, la raza, la tipología corporal y edad aproximada de una persona con un alto grado de fiabilidad. También es posible identificar el grado de instrucción, la zona de origen, e incluso la comunidad social en la que ha nacido y se ha criado una persona (Knapp, 1982).

Los significados emocionales pueden ser transmitidos de un modo preciso mediante la expresión vocal; Starkweather, J. A (citado en Knapp, pág. 300), explica que los estudios sobre el habla libre de contenido indican que la voz por sí sola puede darnos información sobre la emoción que se expresa, así como sobre la intensidad del sentimiento que se expresa en función de cambios en el tono, velocidad, volumen y otras características físicas de la voz; claro está que emitir una valoración precisa sobre ello, requiere necesariamente cierto grado de entrenamiento.


Algunas veces modulamos conscientemente la voz, de manera que el énfasis utilizado contradice el mensaje verbal. En algunas ocasiones esta acción puede percibirse como sarcasmo. Por ejemplo, podemos pronunciar la frase “ Tú eres muy inteligente”, queriendo decir que la actuación o idea de la persona no ha sido muy brillante. De hecho, estas variaciones sarcásticas producen frecuentes problemas en la comunicación, así se realicen dentro de un contexto de humor.


En conclusión, la entonación, pausas, rapidez, titubeos, latencias y matices de voz son portadores de significado y por tanto, los procesos de interpretación no pueden estar desligados de ellos y de su relación con la situación comunicativa y los interactuantes.