Teoría de la Traducción.
...una aproximación al discurso.

Estos autores se proponen sugerir un modelo del proceso de traducción partiendo de los elementos constituyentes de la estructura textual, analizando la relación existente entre los procesos discursivos y la práctica traslaticia, desde la lingüística, la pragmática, la semiótica textual e intertextual, teniendo en cuenta en esta relación dos tipos de motivación: la del autor y la del traductor. Hacen entonces una revisión de las nociones de pragmática, de semiótica, de actos de habla, importantes para el trabajo del traductor.

En lo que se refiere al tipo textual, Hatim y Mason parten de la afirmación de Fowler, según la cual el límite entre lo literario y lo no literario es artificial, pues los textos son de naturaleza híbrida y, por lo tanto, multifuncionales. Sin embargo, en lo que se refiere a la función del lenguaje, reconocen de manera general, dos perspectivas, que afectarían la actividad traslaticia de manera diferente; una, que considera el traslado de la información como la función primordial del lenguaje; otra, que considera la expresión literaria como la función predominante del lenguaje. En todos los casos, existen problemas comunes en lo que se refiere a la comprensión del texto original (más adelante refutarán este concepto), a la transferencia del significado y a la evaluación del texto de llegada.

Sin dejar de reconocer el impacto de la lingüística en el trabajo del traductor, estos autores abordan el lenguaje como texto dentro de un contexto situacional y cultural, siguiendo el enfoque desarrollado en Gran Bretaña por Michael Halliday. Y a pesar de señalar el análisis del registro discursivo como un elemento importante que el traductor se esforzará en hacer corresponder, Basil y Hatim dan mayor importancia a la percepción que logra el traductor de los valores pragmáticos, semióticos y comunicativos del discurso, pues estos componen las dimensiones del contexto y es a través de ellos que el traductor capta las intenciones de los textos. En otras palabras, el análisis del registro se justifica, en la medida en que pueda dar cuenta de las complejidades del proceso comunicativo.

Dentro de la complejidad discursiva llaman la atención sobre los actos de habla, uno de los elementos del análisis prágmatico, que llevan a la percepción del acto textual, cuya fuerza ilocutoria debe ser preservada en la traducción. Dicha percepción requiere, además de los elementos ya mencionados, un conocimiento de las instituciones sociales en cuyo marco tiene lugar la comunicación lingüística y de las situaciones de poder implícitas en los discursos:

"El papel del traductor en su calidad de lector consiste, por tanto, en construir un modelo del significado pretendido del original y en elaborar hipótesis acerca del probable impacto en sus receptores pretendidos; mientras que en su calidad de productor textual, el traductor, que opera en un entorno socio-cultural distinto, trata de reproducir su interpretación del «significado del hablante» para alcanzar los efectos pretendidos en los lectores del texto de llegada". (p. 121).

Partiendo de Beaugrande y Dressler, Hatim y Mason consideran que en el acercamiento a un texto debe tenerse en cuenta tanto el conocimiento que se encuentra contenido en el texto como el conocimiento del mundo. Los autores entonces descartan la noción de "comprensión del texto original", en favor del establecimiento de una relación entre lector y escritor: el significado captado por el lector considerado como una interpretación del significado dado por el escritor. Teniendo en cuenta, además, el entorno cognitivo del usuario del texto de llegada.

¿Cómo establecen la relación entre prgmática, semiótica y actos de habla? Los actos de habla se completan con la interacción motivada por la semiótica del contexto, que es a la vez, el aspecto motivador de los elementos pragmáticos.

La semiótica hace referencia al sistema de signos en el que se produce el acto de significación y por lo tanto de interpretación. Uno de los mecanismos de gran importancia en el trabajo de la traducción es la intertextualidad. La intertextualidad -es un aspecto tanto de la recepción como de la producción de textos- pone en funcionamiento sistemas de conocimiento que van más allá del texto que se está traduciendo. El traductor debe comprender la función de estos sistemas de conocimiento en la estructura del texto, debe comprender la razón de la inclusión de estas referencias en lo que concierne al propósito comunicativo del texto. El análisis intertextual puede aplicarse de manera efectiva en situaciones de metáfora o de ironía.

En lugar de afirmar la teoría expuesta, pretendiendo haber resuelto los innumerables problemas que plantea la actividad traducticia, Hatim y Mason plantean dos hipotesis con respecto a los límites del traductor:

"Cuanto menos valorativo es un texto, menos necesidad hay de que se modifique su estructura al traducirlo. Y, al contrario, cuanto más valorativo es un texto, mayor será la posibilidad de modificarlo".

"Cuanto menos cariz cultural tiene un texto, menos necesidad habrá de que se modifique su estructura. Por el contrario, cuanto más cariz cultural tiene un texto, mayor será la posibilidad de que se modifique". (p. 237).